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László Darvasi

La pregunta
La familia Thyssen-Bornemisza es, en parte, de origen húngaro. ¿Qué significa Bornemisza?
Es un nombre frecuente en Hungría quiere decir “el que no bebe vino”.
No tiene sentido, es el nombre de una familia noble que probablemente procede de un topónimo.
No se conoce el origen de la palabra Bornemisza. Es posible que tenga antecedentes georgianos.
Respuesta

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Rincones literarios
La literatura húngara en Transilvania

José Miguel González Trevejo
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Escritores del Helicón Transilvano (Erdélyi Helikon)
Escritores del Helicón Transilvano (Erdélyi Helikon)

Lo que en sentido amplio se denomina Transilvania, los territorios tradicionales de la Corona Húngara, que en 1920, tras el tratado de Trianón, pasaron a formar parte de Rumanía, son en realidad tres territorios históricos, la Transilvania propiamente dicha, el Partium (la zona noroccidental, fronteriza con Hungría en la actualidad) y el Banato (en la zona sur-occidental, que en parte se extiende también por Serbia). Es una zona multiétnica, con población húngara, rumana, alemana y de otras nacionalidades (gitanos, eslovacos, serbios), donde ha existido siempre una cultura y una tradición propia, con rasgos diferenciados de los del resto de Hungría (o, en la actualidad, de Rumanía).

Lo que en sentido amplio se denomina Transilvania, los territorios tradicionales de la Corona Húngara, que en 1920, tras el tratado de Trianón, pasaron a formar parte de Rumanía, son en realidad tres territorios históricos, la Transilvania propiamente dicha, el Partium (la zona noroccidental, fronteriza con Hungría en la actualidad) y el Banato (en la zona sur-occidental, que en parte se extiende también por Serbia). Es una zona multiétnica, con población húngara, rumana, alemana y de otras nacionalidades (gitanos, eslovacos, serbios), donde ha existido siempre una cultura y una tradición propia, con rasgos diferenciados de los del resto de Hungría (o, en la actualidad, de Rumanía). Durante más de tres siglos, desde 1541 hasta 1867 (y con un breve periodo de excepción en 1848), el principado de Transilvania fue, de una u otra manera, independiente de Hungría, primero como un principado formalmente independiente, aunque vasallo de los turcos, luego en poder austríaco. Y este desarrollo diferenciado ha dejado su impronta en la cultura y especialmente en la literatura. Ya en el siglo XVI-XVII hay una literatura transilvana que no tiene mucho en común con la de Hungría, centrada sobre todo en el género epistolar, donde destaca por ejemplo Kelemen Mikes con sus Cartas turcas (1717-1758). Depués de la unificación con Hungría, por el Compromiso Austrohúngaro de 1868, la literatura transilvana se desarrolla dentro del marco de la húngara. De Transilvania son algunos autores clásicos de la literatura húngara tan descados como János Arany, Endre Ady y otros. A comienzos del siglo XX la cultura húngara en Transilvania vive un periodo de esplendor, no solo en literatura, sino en todas las artes, destacan distintos círculos culturales en Kolozsvár (Cluj-Napoca), Nagyvárad (Oradea), Nagybánya (Baia Mare) y otras ciudades. Así, cuando Transilvania deja de formar parte de Hungría, tiene una tradición propia en la que apoyarse a la hora de desarrollar de nuevo la literatura en lengua húngara.

En 1921 uno de los destacados escritores húngaros transilvanos, Károly Kós, además importante arquitecto y grafista, hace un llamamiento a los autores húngaros de la región para que sigan el “transilvanismo”, la búsqueda de los valores propios en la historia, las tradiciones y el pueblo transilvano (no sólo el húngaro, sino también el alemán y el rumano). Poco después Kós sería uno de los creadores de la primera editorial independiente húngara en Transilvania, el Taller de Bellas Artes Transilvano, que se caracterizó por su calidad gráfica y su originalidad, dentro del marco del transilvanismo. Surgieron también numerosas revistas, como Helicón Transilvano (Erdélyi Helikon) o Nuestra Época (Korunk), donde publicaron los autores más destacados de entreguerras, como los poetas Sándor Reményik, Lajos Áprily, László Tompa o Jenõ Dsida, o los narradores József Nyírõ, Aron Tamási, Sándor Makkai, Aladár Kuncz o el propio Károly Kós. Todos ellos son los causantes del periodo de esplendor de la literatura húngara en la Transilvania de entreguerras. Será una constante en los autores transilvanos, dentro de la corriente del transilvanismo, la exploración del pasado (de ahí que Kós, Makkai, o Nyírõ, por ejemplo, destaquen sobre todo en novela histórica) o las descripciones de la región, sus habitantes y sus tradiciones folclóricas.

La recuperación de los territorios por parte de la Hungría conservadora y clerical del almirante Horthy, así como los brutales efectos de la Segunda Guerra Mundial, de la que Hungría fue uno de los participantes activos, al lado de los nazis, dió al traste con el desarrollo conseguido hasta entonces. Los foros literarios mencionados antes desaparecen, muchos de ellos prohibidos (por ejemplo “Nuestra Época”, de tendencia marxista, lo fue en 1940).

Tras la guerra se empieza nuevamente a desarrollar la literatura húngara en la zona, pero los vaivenes políticos dejaron su marca en obras y autores, alternándose épocas de mayor permisividad hacia la cultura húngara por parte de las autoridades rumanas, con otras más represivas. En este sentido es especialmente triste el panorama durante la política de Ceaucescu en los años 80, donde algunos autores fueron silenciados y la mayoría de las editoriales que publicaban en húngaro fueron clausuradas, lo mismo que periódicos y revistas.

Aun así, surgen autores y obras destacadas. En narrativa hay que mencionar a András Sütõ (que por cierto fue miembro del parlamento rumano durante doce años, hasta 1977) o a Albert Wass (que emigró en 1952 a los EEUU, pero por su temática siguió siendo siempre parte de la literatura transilvana). En poesía, Géza Páskándi, Domokos Szilágyi (su trágico suicidio privó a Hungría de uno de los poetas con voz más pura de los últimos años), Sándor Kányadi o János Székely. Ante la represión del gobierno rumano más de uno acabó publicando sus libros en Hungría, y finalmente alguno de ellos tuvo que exiliarse.

Tras la caída del comunismo la situación siguió siendo complicada para la minoría húngara de Transilvania. En 1990, por ejemplo estallaron incidentes étnicos entre rumanos y húngaros en Tirgu Mures (Márosvásárhely), András Sütõ fue atacado por ultranacionalistas rumanos y perdió un ojo. Así que también él eligió el camino del exilio en Hungría, donde vivió hasta su muerte en el 2006. Sin embargo, poco a poco ha ido normalizándose la situación, han surgido editoriales que publican en húngaro y también nuevas revistas y periódicos, y Transilvania ha seguido dando autores de talla a la literatura húngara. Son, por ejemplo, conocidos incluso en España las obras de Ádám Bodor, o del talentoso joven György Dragomán, también destaca István Szilágyi. En poesía merece la pena mencionarse a autores como András Ferenc Kovács, Árpád Farkas, Aladár Lászlóffy o Béla Markó, este último compagina su actividad literaria con la política (es el presidente de uno de los partidos húngaros de Transilvania, así como diputado en el parlamento y ha sido también miembro del gobierno). Aunque muchos de estos autores han acabado asentándose en Hungría (caso de Bodor o Dragomán, por ejemplo), su obra sigue perteneciendo al mundo transilvano. La literatura húngara actual de Transilvania, en palabras del destacado crítico Béla Pomogáts, “apenas ha cortado con sus propias tradiciones” (algo que sí ha sucedido, por ejemplo, en la literatura húngara actual, donde destacan las tendencias postmodernistas), más bien “ha regresado a las tradiciones de preguerra de la literatura transilvana”, y oscila buscando el equilibro entre “lo regional y lo universal”. Por eso la novela histórica sigue siendo uno de los géneros destacados (véase István Szilágyi, por ejemplo).

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