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Rincones literarios
Tabernaria

Csaba Tétényi
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Escena de la película Tango satánico de Béla Tarr
Escena de la película Tango satánico de Béla Tarr

El siguiente texto lúdico del joven escritor Csaba Tétényi presenta la taberna como institución imprescindible de la vida literaria. La taberna no sólo es escenario central de un sinnúmero de obras, sino que ocupa un lugar eminente en la vida creativa de varios escritores. El texto de Tétényi, tejido de citas, ronda también el tema del alcoholismo, un motivo recurrente y trágico en muchos de los grandes escritores húngaros.

“Taberna: Establecimiento público, de superficie más bien pequeña y de carácter popular, donde se sirven y expenden principalmente bebidas alcohólicas.” (879). La taberna no es un pub, ni un bar, sin embargo, se mueve en una amplia gama desde las tascas, de naturaleza funcional, hasta las llamadas tabernas culturales.

“Cultura: 1. Conjunto de valores materiales y espirituales que la sociedad humana ha reunido. 3. Conjunto de conocimientos, civilización.” (938) Cultura de tabernas: Conjunto de valores materiales y espirituales que la sociedad (tabernaria) ha reunido (o consumido). Es el resultado de una forma de ocio. El ocio puede relacionarse con la libertad o con la sensación de libertad. Al mismo tiempo, para algunos, frecuentar tabernas, al igual que beber, se manifiesta como una fuerza. Uno de los elementos catacterísticos de la cultura de tabernas es la continua fluctuación de lo familiar y lo novedoso; pero entremos por la puerta de una taberna en una ciudad desconocida o en la calle vecina, la primera o la centésima vez, siempre ansiamos una especie de familiaridad, relajación o bien permanecer escondidos. (Filosofía de tabernas: Noción colectiva de ideas imposibles de sistematizar. La mayoría de las veces muestra parentesco con la llamada filosofía de la vida (Lebensphilosophie). En caso normal, brota a la superficie tan sólo después de haber consumido bebidas alcohólicas en cantidad suficiente.)

Taberna cultural: 1. Taberna, cuyo nivel de cultura supera al de las tabernas “medianas”. Esta cualidad generalmente se atribuye a sí mismo el propio establecimiento, eventualmente con la aprobación de su clientela habitual. 2. Taberna donde se celebran con regularidad eventos y actividades culturales. Estos pueden ser conciertos, alguna exposición pequeña, encuentros con escritores, o veladas de lectura. También puede ocurrir que algún local se convierta en taberna cultural gracias a sus clientes habituales. “Cliente habitual: Persona que acostumbra ir siempre a un mismo establecimiento público” (1627). Mejor dicho, un poco más que eso. En las tabernas, al igual que en los cafés, también es posible encontrar tertulias de parroquianos aunque, eso sí, con leves diferencias de estilo. De este modo, una taberna hasta puede llegar a formar parte de la vida pública literaria. Como escenario de las actividades primordiales y necesarias, existe un sinnúmero de tabernas eternizadas en obras literarias o creadas por ellas. Así es, por ejemplo, La perla de los Balcanes, entre cuyos parroquianos está el escritor Andor Weér, el protagonista de La calma de Attila Bartis.

“Borracho: 1. Persona que está bajo la influencia del alcohol. 2. Embriagado, extasiado. Etimología: Probablemente es el derivado de algún radical úgrico o finoúgrico. El radical puede estar relacionado con la raíz de las palabras éxtasis y extasiarse.”(1335-1336). La embriaguez en sí no es una condición artística, sin embargo, puede llegar a formar parte integrante, espacio y tiempo de la misma. “(…) las opiniones acerca del alcoholismo son, en la mayoría de los casos, traspasadas por un peculiar matiz que generalmente está saturado de un humor indulgente, como si el emborracharse fuera una especie de picardía baladí o un jovial entretenimiento de hombres, y no suplicio, tormenta y terror, y lo que quizás resulta lo más extraño: son los propios alcohólicos los que van reavivando y cultivando este tono burlón (…)” (Péter Hajnóczy: La muerte salió cabalgando de Persia). “Alcoholismo: Consumo excesivo y compulsivo de bebidas alcohólicas (28). El alcoholismo puede determinar la vida de una artista como la de cualquier otra persona, no obstante, a la luz de la creación, la estimulación, la obligación, el sufrimiento o la destrucción corban otro sentido. Y, en estrecha conexión con esto: la relación del creador consigo mismo. El gran poeta de principios del siglo XX, Endre Ady, después de un tratamiento médico, temía que ”se curara de su genio“. El prosista László Cholnoky llamaba su litigio con el alcohol el único hilo conductor de su vida, y la destrucción de la personalidad es un motivo recurrente en sus obras. Citando de nuevo a Hajnóczy: ”Mi alcoholismo es, al mismo tiempo, una peculiar cosmovisión, una mezcla de política y convicción religiosa que conviene salpimentar con cierta autoironía. Conozco un único sufrimiento vivido con sinceridad, es la borrachera, la cual yo le dediqué a Dios suplicándole desesperadamente." En alguno de sus textos la embriaguez, el estado de delirio llegan a formar parte de las características del texto mismo.

La borrachera va seguida de la resaca (inevitablemente). “Resaca: 3. f. Malestar que padece al despertar quien ha bebido alcohol en exceso.” (página 1036). "La resaca se interpreta, ya sea debido a su carácter arcaico, como un tópico, es más, un tópico universal, ya que no es un agregado constante de la literatura o el arte, sino que es un elemento permanente y esencial de la historia, la política y el amor, en fin, de la propia existencia (Lajos Mile: Salutación al victorioso). El artículo del que procede la cita anterior es una reseña del libro ¡Ay de los vencidos!, o cómo cocinar con resaca (La novela de la resaca con 52 recetas) de András Cserna-Szabó y Benedek Darida. Tanto las bebidas, como la literatura pueden producir embriaguez. Desde luego, un clavo saca otro clavo.

(Las definiciones proceden del Diccionario de la lengua, ed. Eõry Vilma. Budapest: Editorial Tinta, 2007)

Traduccicón de Eszter Orbán

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