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“…como si estuviéramos a la deriva en un río.” Entrevista a Marcell Gerõ, director del documental Los hijos de Caín

Marcell Gerõ

1978–

Marcell Gerõ es un joven director y productor húngaro, que trabaja en estrecha colaboración con Sára László, su socia en la productora Campfilm. Tras haber realizado múltiples documentales y cortos, como productor o director, Los hijos de Caín es su primer largometraje, que se estrenó en el Festival de San Sebastián y está cosechando otros éxitos internacionales. Pasados más de 30 añosdel estreno del documental Fracasados, dedicado a unos adolescentes condenados por homicidio, Marcell Gerõ y Sára László decidieron localizar a los protagonistas deaquella película.

¿Cómo surgió la idea de este documental?

Surgió como la mayoría de las buenas ideas: de una cosa totalmente distinta de la que nos ocupábamos mi socia, Sára László y yo. Sári y yo creamos juntos esta empresa, y en los proyectos anteriores habíamos ejercido de productores. Desde el primer momento, a ella le interesaron más las tareas relacionadas con la producción, mientras que a mí me ha gustado siempre verme como director. Cuando la empresa llegó a estar suficientemente consolidada, intentamos emprender un proyecto en el que yo fuera el director, y ella la productora. La idea original era hacer una película de ficción, que Sári había concebido durante la carrera, de la que exsitía una sinopsis de una página. Parte de esa historia se desarrollaba (o se desarrollará, ya veremos) en una cárcel. Al ponernos a ampliar la sinopsis, nos dimos cuenta de que no teníamos ni idea de la vida en la cárcel, ninguna experiencia, ni siquiera conocidos que hubieran estado en la cárcel. Por tanto, nos pusimos a informarnos intensamente, a hablar con gente que tenía algo que ver con la vida carceleria, que había trabajado en la cárcel o había rodado allí. Vimos un montón de películas y un amigo, que luego sería el montador de Caín, nos recomendó el documental Fracasados. Fue aquel documentalelque cambió radicalmente el rumbo del proyecto. Pronto nos dimos cuenta de que aquellos días no hablábamosde otra cosa que de Fracasados, de su historia, de sus protagonistas, su ambiente, olvidándonos por completo de nuestro proyecto ficcional original. Una y otra vez volvíamos a preguntarnos qué sería de la vida de aquellos seis chavales, protagonistas de Fracasados. Al reconocer esto, pensamos que era hora de dar un golpe de timón y dedicarnos de lleno a ese proyecto. La idea concreta de buscar a los protagonistas y hacer una película con ellos fue de Sári. Así que, dejamos de lado el plan dela película de ficción e hicimos una sinopsis para este documental. Era algo hipotético, porque no teníamos nada, ni siquiera la esperanza de encontrar a aquellas personas. Nos presentamos a varias convocatorias y Sári se puso a buscar patrocinadores extranjeros. El primer paso fue presentarnos a Eurodoc, un taller de desarrollo de películas de la UE, que duraba un año, en tres sesiones. Fuimos seleccionados, y seguimos buscando otras convocatorias. Mientras tanto, yo intenté dar pasos para encontrar a los protagonistas. Mirando atrás, me parece completamente absurdo que emprendiéramos esa búsqueda, pero afortunadamente entonces no lo pensamos así. Pudimos avanzar gracias a pequeñas migajas de información. Por ejemplo, después de mirarme Fracasados unas cincuenta veces, con los ojos de un detective, de repente me di cuenta de que en la pared, detrás de dos de los chavales había la misma mancha, lo que me hizo suponer que eran compañeros de celda, por tanto debían conocerse. Llamamos a todos los miembros del equipo de Fracasados, pero no se acordaban de nada, y también nos pusimos en contacto con la cárcel de Tököl. Nos enteramos de que la película Caseta de tiro se basaba en la historia de uno de esos chavales. El director no se acordaba del nombre, sólo de que, el también director Péter Bacsó, le había dado un recorte de periódico, aconsejándole que hiciera una película basada en aquella noticia. Sári y yo nos instalamos en la biblioteca municipal, y pasamos días enteros revisando los periódicos de aquellos años, hasta que un día nos dimos con la noticia.

¿Cuánto tiempo tardasteis enencontrarlos?

Encontrar a los tres nos costó casi dos años.

¿Y no hubomomentos en los que estuvisteis a punto de renunciar?

No se trataba de renunciar, sino de que había momentos en los que se nos acababan las ideas. Es que no somos detectives profesionales, y tampoco teníamos los contactos necesarios para agilizar el proceso de investigación. Encontramos primero a Pali, partiendo de la noticia del periódico, tras nueve meses de búsqueda. Claro, mientras tanto hacíamos también otras cosas, pero era un trabajo constante.

¿Así que, no perdisteis el ánimo?

Para seguir adelante, fueron imprenscindibles el apoyo y el entusiasmo de todos a los que les habíamos hablado sobre este proyecto, en su mayoría extranjeros. Sin esas reacciones positivas, la película no se hubiera realizado.

Encontrasteis a Pali…

Sí, y ya la segunda vez que fuimos a verlo nos llevamos una cámara. A los pocos días se sumó a nosotros el ingeniero de sonido. Estas primeras grabaciones nos servían para ver cómo cambiaba todo cuando aparecía una cámara. Era muy tranquilizador ver que no cambiaba nada, no cambiaba el comportamiento de Pali, que durante todo el rodaje actuó de forma muy natural. Desde un primer momento,fuecomo un actor profesional, ejectutando las instrucciones con toda naturalidad y disciplina. La entrevista salió tan bien, que muchas de aquellas grabaciones pasaron a formar parte de la película definitiva. Hicimos con ellas una primera película de diez minutos. El propio hecho de haberlo encontrado y haber podido rodar con él fue pura euforia. Mientras rodábamos, Sári tuvo que irse a la segunda sesión del taller de Eurodoc, y le enviamos la película de diez minutos, que ella presentó allí. Fue un éxito total, y ella se sintió orgullosísima, porque hacía unos meses todos habían apoyado el proyecto, pero estaban seguros de que sería imposible encontrar a los chicos. Al ver esos primeros diez minutos, el tutor del grupo, Jaques Bidou, un productor francés de renombre, decidió participar en la realización de esta película. Luego hicimos otra prueba con el segundo protagonista, que, al contrario, no salió bien para nada. No era de la misma calidad que la entrevista que le habíamos hecho a Pali.

¿Por qué no?

Porque Gabesz trató de usar la situación de una forma mucho más consciente. Por tanto, la mayoría de sus respuestas eran respuestas que había ido limando a lo largo de los años. A mí me parecieron respuestas sinceras, pero a Sári y a Jaques no les gustó en absoluto el material que grabamos. Gabesz nos hizo una especie de tour entre sus amigos indigentes, porque pensaba que me interesaba eso, y lo mismo le movió a contestarme con frases estereotipadas y formuladas de antemano. El giro ocurrió cuando Gabesz se dio cuenta de que eso a mí no me interesaba mucho. Entonces se cabreóporque no entendía por qué estábamos allí. Había situaciones que me interesaban y le pedí permiso para grabarlas, pero no había un lista precisa de lo que tenía que hacer. Cuando se percató de eso, la situación empezó a molestarle terriblemente. No tenía ni idea de qué buscábamos. Y en realidad, a partir de ese desconcierto y esa falta de respuestas, surgió por ejemplo, aquella escena clave en el vagón.

¿Cómo lograsteis ganaros su confianza?

Por su parte, Pali mostró desde un principio una especie de confianza. Un rasgo común de las personas que han pasado por la cárcel es que son buenos catadores de hombres. Yo nunca me acerqué a ellos con malas intenciones. Y me gusta creer que Pali, por ejemplo, lo sintió. Con Gabesz esto ocurrió mucho más tarde, cuando se dio cuenta de que a mí no me interesaban sus condiciones desoladoras, las apariencias. Y a partir de ese momento, nos llevamosmuy bien. Con Zsolt fue muy duro. Él es muy, muy listo, por otro lado, había sufrido un montóna consecuencia de Fracasados. Cuando nos vimos por primera vez, me confesó haber pensado que la cita iba a ser con uno de los creadores de Fracasados, y había aceptado la entrevista sólo para pegarme. Tenía mucha desconfianza, pero siempre se mostraba dispuesto a una nueva entrevista. Hasta hace un par de meses, siempre ha sido muy difícil estar con él, y el rodaje también resultó duro.

Este tipo de películas trae un montón de situaciones inesperadas. Tú como director no podías tener una concepción previa sobre lo que sería el documental. ¿Cómo pudiste trabajar así? ¿Qué instrucciones pudiste dar, por ejemplo, al camarógrafo o al montador?

Tuvimos mucha “suerte” con las caras, las situaciones, los lugares. La habitación, por ejemplo, en la que vivía Zsuzsa, la ex mujer de Gabesz, rayaba en lo surreal, y ni siquiera un decorador premio Óscar hubiera podido diseñarla. La casa de Pali, igual: el color de la pared y de los muebles, las texturas son, en un sentido visual, bellísimos. Lo mismo pasó con las situaciones. Por ejemplo, que una pareja separada hacía diez años de repente se pusiera a hablar de que habían tenido un hijo en común y que se lo habían quitado… Así que no tuvimos que hacer nada, era como si estuviéramos a la deriva en un río, eso sí, con un paisaje de fondo precioso. Los primeros seis o siete días los pasamos el camarógrafo, Péter Rudolf Kiss, y yo haciendo grabaciones y después, al regrasar a casa, dicutiendo ante la pantallaque eso sí, lo otro no. Poco a poco, se creó un estilo, o más bien un sistema más o menos homogéneo, que luego pudimos utilizar a lo largo del rodaje.

Al ver tu película me pregunté si había una diferencia entre un documental y una película de ficción.

Yo creo que hay poca diferencia, y cada vez menos. Sobre todo gracias a unos cambios esenciales en la tecnología. Ya existen soluciones técnicas que permiten que también los documentales parezcan, desde el punto de vista de la imagen, muy bien compuestos, a pesar de que,por supuesto,no lo son. Gracias al desarrollo tecnológico de la cámara, el resultado final es de muy buena calidad.

Pensaba sobre todo en que este documental es muy poético y funciona como una obra de arte, produciendo en el espectador una especie de catarsis.

En Hungría se tiende a confundir los documentales con los reportaje fílmicos, pero en otros países, donde en la actualidad los documentales gozan de cierto prestigio, el documental no significa esto, sino que se considera una obra que opera con herramientas dramáticas, es capaz de provocar sentimientos fuertes, y tiene un mundo visual cinematográfico, que sólo se diferencia de una película de ficción en la falta de un guión completamente elaborado, y en que los protagonistas interpretan sus propias historias reales, queson grabadas por una cámara. Pero no por eso tiene que ser feo ni, desde un punto de vista visual, de mala calidad, ni en primer lugar informativo. En cambio, puede poseer todas las cualidades que generalmente asociamos a las películas de ficción. Desde luego, requiere esfuerzos mucho más grandes grabar las mismas situaciones en las condiciones en que se hace un documental, pero esto mismo es su ventaja: una vez captada la situación, puede resultar mucho más verdadera.


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