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Fútbol y letras
László Darvasi

La pregunta
¿Quién es el traductor actual de Imre Kertész, Ádám Bodor y László Krasznahorkai?
Adan Kovacsics.
Mateo Díaz García.
Anna Svetopulska.
Respuesta

La lectura del mes
Géza Csáth

Balassi Institute
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Sin diálogo

Imre Oravecz

1943–

Fragmentos de la entrevista de Lajos Jánossy

[…]

¿A lo largo de su carrera le ha parecido importante pertenecer a un grupo o círculo?

Sí. Pertenecer a un grupo, sea una clase escolar, una comunidad o una familia, ha sido importante y sigue siéndolo. En realidad solo hubiera sido importante, pero ni ha habido ni hay nada ni nadie a qué pertenecer. El campesinado se vio obligado a desaparecer, y mis estudios me llevaron lejos de mi pueblo natal, donde había pasado la infancia. Más tarde desaparecieron también los pueblos, incluso el mío. Estudié en tantas escuelas que nunca llegué a pertenecer a un grupo de amigos. Después de mi adolescencia viví lejos de mis padres. Formar una familia fue un fracaso, al menos al primer intento. Lo mismo pasó con los círculos literarios. Ya de joven, siendo un principiante, intenté establecer contactos, pero lo que escribía o cómo lo hacía produjo aversión a los escritores de mi generación porque era muy diferente, y porque ellos también querían algo diferente, al igual que mis allegados. Mucho más tarde, a principios de los setenta tuve la suerte de conocer a gente que no solo deseaba algo de ese tipo, sino que apreciaba mis obras. Eran István Bálint, Tamás Szentjóby (hoy St. Auby), Árpád Ajtony, Géza Bereményi, Miklós Urbán, Péter Lajta o Ádám Tábor entre otros. Intentamos formar un círculo literario, incluso hicimos una antología titulada tal cual, Antología, que no nos fue permitido publicar. Nos separamos y nos alejamos pronto. Unos dejaron de escribir, otros emigraron, y alguno hubo que hizo ambas cosas. Sigo lamentándolo, pues si los jóvenes quieren algo diferente, algo nuevo, necesitan presentarse en grupo. Más aun en un mundo en el que es casi imposible hacer nada porque se persigue cualquier organización o se prohíbe fundar una revista o declarar un programa. Más tarde, cuando cada uno haya encontrado su voz y siga su camino, ya no será tan importante. Incluso puede tener efectos negativos.

¿Ha establecido diálogo con alguien? ¿Tiene contemporáneos?

Diálogo no. Siendo escritor es imposible porque el acto de escribir es como un monólogo. Sin embargo, hay gente cercana y lejana a la que puedo dirigirme de vez en cuando, y que se dirige a mí. Como mi mujer, mi hijo ya adulto, un par de amigos, y algunos escritores con los que la relación es esporádica pero antigua: Péter Esterházy, László Krasznahorkai, Zsuzsa Takács, Balázs Györe, Péter Vasadi.

[…]

¿En qué medida se basa la novela Ondrok gödre en historias personales, en la crónica de su familia, y en qué medida se basa en investigaciones?

El modelo han sido mi familia, mis abuelos y bisabuelos; pero solo en el sentido sociológico, porque yo no los llegué a conocer personalmente. Mi bisabuelo paterno fue un granjero acomodado del pueblo de Szajla, y tenía una respetable cantidad de tierras, una casa grande, aparatos e instalaciones muy modernas en aquella época. Pero el capitalismo y la división de sus bienes por herencia hicieron desaparecer esa prosperidad. Mi abuelo paterno, como el protagonista de la novela, emigró a los Estados Unidos. Es una historia personal en el sentido de que los modelos de mis caracteres ha sido gente que conocía en mi infancia, gente a la que quería o temía. En este aspecto no fue necesario hacer investigaciones. Eso sí, tenía que profundizar mis conocimientos sobre la época, las relaciones sociales húngaras, la economía, la política, la historia agraria, y sobre todo lo que existía por aquel entonces: desde las cosas más elementales a las más complicadas, cómo vivía y pensaba la gente en la Monarquía, los acomodados, el pueblo llano, los de ciudad, los menos pudientes y los muy pobres. Y es una obra personal en el sentido de que inevitablemente un carácter refleja mi propia persona.


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