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“Molnár es el distinguido desconocido de la literatura húngara”

Ferenc Molnár

1878–1952

“Su talento me divierte por varias razones. Pero hay una por la que lo aprecio. Conoce sus límites y nunca quiere resolver tareas que superen sus posibilidades. Todo talento tiene sus límites. Incluso los tienen aquellos grandes talentos como el suyo que –entre otras cosas– ha conquistado el mundo”.

(Dezsõ Kosztolányi: Ferenc Molnár)


“Apuntemos que era amigo de los niños, pero no que los quería; porque quererlos es bonito, pero no es mucho. Los niños lo querían y eso sí que es mucho, porque es raro, porque es una calificación ante Dios: es la calificación del artista y del hombre. Quien siendo escritor echa el ancla de su gloria en el alma de los niños, actúa con mucha sabiduría. Su recuerdo encuentra un buen resguardo en el corazón de estos, no solo porque ellos vivirán más que nosotros, sino porque en su crítica se oye rugir el viento de la eternidad, ya que su alma está más cerca de la infinitud que la nuestra. Son los niños quienes cuidan de las creaciones más íntegras de la literatura universal, de los cuentos milenarios que, como el agua, continuarán extendiendo su rumor miles y miles de años más. Si esos dulces y maravillosos cuentos fueran nuestra responsabilidad –la de los adultos– ya los habríamos sometido a diversas revisiones Dios sabe con qué fin. Los niños cuidan de los cuentos desde los tiempos prehistóricos de la literatura con tanto esmero y tanta honestidad, entre risas y llantos, para luego pasárselos a su vez a sus hijos tan fielmente que ya es hora de que la historia de la literatura alabe el gran trabajo de preservación que modestamente cumplen desde hace milenios”.

(Ferenc Molnár: El recuerdo de Zsigmond Sebõk, discurso de ingreso en la Asociación Kisfaludy, 16 de enero de 1923)

“Molnár es el distinguido desconocido de la literatura húngara […]”.

Por una parte incluyó en la literatura las características ligeramente estilizadas de las calles de Budapest: descubrió los grund –los solares vacíos–, el Parque Municipal, el Danubio cargado de témpanos, la isla Margarita de escarcha y nieve; por otra, despertó la conciencia de sus habitantes: les infundió un poco de amor propio, les enseñó ciudadanía. Siendo el gran maestro de las observaciones humildes, estudió e introdujo en la literatura al ciudadano de Budapest, a ese animal bípedo que no existe en otras partes del mundo…".

(Andor Németh: Sobre Ferenc Molnár)

Nació en 1878 en Budapest, en una familia burguesa judía. Su padre, Mór Neumann, era médico; su madre, Jozefa Wallfisch, aficionada a la literatura y al arte. Su nombre original era Ferenc Neumann. El apellido Molnár –molinero– era un pseudónimo. Se dice que un tío suyo al que quería mucho fue molinero; así se llamó también su profesor de latín y su maestro de primaria: Sándor Molnár.

Empezó la primaria estudiando en casa.

En 1887 se matriculó en el Liceo Reformado de la calle Lónyay, en el distrito IX. Vivió con su familia en un edificio en la esquina de la avenida Üllõi con la calle Kinizsi mientras construían su casa nueva. En verano alquilaban un chalet en la isla Margarita, en la colina de las Rosas o en otras zonas verdes de Budapest para que los niños tomaran el aire.

En 1889 se mudaron a una casa en el número 83 de la avenida József. Allí conoció a su amigo Jenõ Feiksz, y junto a él empezó a jugar con otros niños de la vecindad y con sus compañeros de clase en el solar de una serrería –llamado grund– de la calle Pál. Fueron amigos toda la vida. El “club de la masilla” fue fundado en 1889.

Según un documento fechado en 1895, varios muchachos de su clase dieron su palabra de honor de que “de ser posible” celebrarían una reunión en el décimo aniversario, en 1905. Y, efectivamente, la pandilla de los muchachos de la calle Pál se reunió en el restaurante Brandl de la avenida József.

En 1895 tomó el nombre de Ferenc Molnár. En Ginebra, que llegaría a ser su ciudad preferida, estudió derecho penal durante un año. Siguiendo el consejo de un viejo amigo de su padre, Péter Heim, empezó a escribir.

En 1896 se matriculó en la Facultad de Derecho en Budapest, pero pronto perdió el interés y se dedicó al periodismo. József Vészi le dio trabajo en el periódico Diario de Budapest.

Desde 1898 publicó sus novelas por parte en folletines. Desde Ginebra y París enviaba reportajes para el periódico. Se editó su tomo de relatos Magdolna.

Entre 1900 y 1901 su novela La ciudad hambrienta se convirtió en un éxito en Hungría.

Desde 1902 se dedicó más al teatro y escribió las escenas de enfant terrible de Józsi y otras comedias breves. El Teatro de la Comedia estrenó con gran éxito su obra Señor doctor, y puso en escena la comedia Józsi. Siguió trabajando para el Diario de Pest.

Entre 1905 y 1906 se publicó por partes Los muchachos de la calle Pál en la Revista de Estudiantes. Vendió todos los derechos de publicación a la Compañía Franklin por mil coronas. En 1906 se casó con la hija de József Vészi, Margit, pero el matrimonio pronto resultó un error.

En marzo de 1907 nació su hija Márta, y el 10 de abril se publicó en edición ilustrada y no ilustrada Los muchachos de la calle Pál. Su drama El Diablo, un éxito rotundo, fue traducido al italiano y significó el primer paso en su carrera internacional.

En 1908, después del fracaso de Liliom, tuvo un ataque de nervios. Se enamoró de la famosa actriz Irén Varsányi, que interpretaba a la protagonista, y tuvo un duelo con su marido por el que fue detenido. Decepcionado intentó suicidarse.

Entre 1912 y 1914 abandonó el Diario de Pest y junto con Andor Miklós fundó el periódico La Noche. Conoció a Sári Fedák, la famosa primera actriz con la que más tarde se casaría. Hizo varios viajes.

Durante la Primera Guerra Mundial trabajó como corresponsal de guerra. Sus artículos fueron publicados en el Neue Freie Presse y en el periódico La Noche. Más tarde los publicó en un tomo bajo el título Recuerdos de un corresponsal de guerra.

Durante la revolución de 1919 llegó a ser presidente de la asociación literaria Hogar. Después de la caída del gobierno pasó unos meses en el extranjero. Se enamoró de una actriz joven, Lili Darvas. Para sorpresa de todos, no se casó con ella sino con Sári Fedák. Su comedia El cisne fue un éxito.

En 1923 se divorció también oficialmente de Sári Fedák y se casó con Lili Darvas. En el extranjero tuvo cada vez más éxito, pero en Hungría sufrió varios ataques. Sus obras fueron estrenadas en América y el presidente de los EE. UU. lo recibió en la Casa Blanca. El Teatro Odeon de París puso en escena El cisne y dos días más tarde fue galardonado con la Legión de Honor.

Entre 1928 y 1939 la Compañía Franklin publicó una colección de sus obras completas en veinte tomos. En este período escribió varios relatos y comedias.

En 1931 emigró para siempre. Conoció a Vanda Bartha, que se convirtió en su secretaria y consejera literaria.

Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial se estableció en Ginebra y luego en Nueva York. Nunca llegó a acostumbrarse a su nuevo entorno. Siguió escribiendo, pero tuvo cada vez más problemas de salud. La noticia de la muerte de sus amigos en Hungría lo conmovió profundamente.

En 1947 Vanda Bartha se suicidó. El único apoyó que le quedó fue su mujer Lili Darvas. En 1948 lo invitaron a volver a Hungría para celebrar su aniversario, pero lo rechazó. Su estado anímico empeoró y casi no salía de su habitación. Murió el 2 de abril de 1952 en Nueva York. En su lápida se reza: “Duerme ahora, Liliom”.


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